• febrero 25, 2020
  • Karina Elian
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La belleza y sensualidad de la mujer siempre ha sido un punto de atención en cualquier arte, lo cual evidentemente ha sido aplaudido por los caballeros quienes han quedado embelesados por la esencia femenina.

Cine, teatro, música o cualquier disciplina que se nos venga a la mente, ha contado con esas “musas”, quienes inspiran, y enamoran a través de su sola existencia.

Mucho antes de que el “sex symbol”, Marilyn Monroe conquistara a los hombres con su erotismo, hubo una sensual cantante de cabaret quien llegaría a romper las reglas de una década de gran censura.

El primer paso para entender la belleza de esta mujer es saber que fue creada gracias al lápiz y al papel y el segundo es que su nombre es “Betty Boop”…

El 9 de Agosto de 1930, la curvilínea protagonista hacía su primera aparición en los cortos animados “Dizzy Dishies”.

Su creador “Max Fleischer”, decidió presentar a Betty como la pareja de otro de sus personajes, el perro Bimbo. Por tal motivo la cantante tenía cierta semejanza con la de un sabueso, pues sus dientes eran grandes, y poseía unas largas orejas además de rasgos un tanto toscos.

Al obtener el agrado del público, la fisonomía de Boop fue evolucionando ligeramente en cada película, cambiando las orejas por pendientes y afinando notoriamente su físico, hasta llegar a la “Betty Boop”, que hoy en día conocemos con sus tradicionales rizos y boca pequeña; con la cual constantemente hace sus característicos “pucheros”.

En gran medida el desarrollo de Betty estuvo inspirado en diversas estrellas del cine de la época, entre ellas la cantante “Mae West”.

Dos años después, con una imagen de Boop mayormente familiarizada con el público, el sexy personaje contaría con su propia serie animada, siendo tomada en cuenta como la creación más famosa de Fleisher, y curiosamente a pesar de que ella era percibida como un ser humano, el perro Bimbo seguía apareciendo como su pareja sentimental.

La alarmante sensualidad de Betty, contó con algunos enemigos quienes pensaban que la idea de la serie animada dejaba muy poco a la “imaginación”, llegando hasta la censura del corto “Boilesque”  en 1933, y en este mismo año se tuvo que realizar una breve desaparición de la liga en el muslo izquierdo de Boop, pues se percibía como un símbolo de gran connotación sexual.

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