El esperado regreso de las hermanas Owens a la gran pantalla ya es una realidad, ya que casi tres décadas después de que la cinta original de 1998 se convirtiera en un clásico de culto, Practical Magic 2 (titulada en español como Hechizo de amor: la magia continúa) llegó formalmente a las salas de cine el 10 de septiembre de 2026.
Por ello, Sandra Bullock y Nicole Kidman retoman sus roles icónicos como Sally y Gillian Owens, acompañadas por la nueva generación de la familia interpretada por actrices como Joey King.
Esta nueva entrega de la trama de brujas es dirigida por Susanne Bier, con guion a cargo de Akiva Goldsman, Georgia Pritchett y Kelly Marcel, tomando inspiración directa en la obra literaria de Alice Hoffman. Warner Bros. coordinó el despliegue global entre el 9 y el 11 de septiembre de 2026.
La respuesta inicial hacia la secuela ha mostrado un contraste pronunciado entre la crítica especializada y la audiencia:
Por parte de la prensa especializada, la recepción crítica ha sido predominantemente tibia a negativa, obteniendo calificaciones por debajo del 35% en agregadores como Rotten Tomatoes. Diversas reseñas señalan que el filme abusa del factor nostalgia y presenta un ritmo narrativo irregular.
Sin embargo, medios como The Guardian destacaron con calificaciones moderadas la química inalterable entre Bullock y Kidman, reconociendo la fuerza de la hermandad en pantalla.
Del lado del público y comunidad fan, de manera similar a lo ocurrido con el filme de 1998 el cual tampoco fue respaldado por la crítica en su momento, los fanáticos del título original han recibido la cinta con entusiasmo. Comunidades en redes sociales han celebrado el retorno de la estética noventera, el vestuario y el tono característico del clan Owens.
LA CALIDEZ DE LA NOSTALGIA Y LAS COSTURAS DE UN HECHIZO TARDÍO

Bajo la dirección de Susanne Bier quien realizó “In a Better World”, “The Night Manager” y tomando como base la novela “The Book of Magic de Alice Hoffman”, la película intenta equilibrar el valor sentimental de su legado con la necesidad de expandir el universo mágico del clan Owens.
El resultado es un largometraje de luces y sombras: un conmovedor tributo a la hermandad que brilla cuando sus protagonistas están juntas, pero que tropieza con un guion disperso e incapaz de sostener la ambición de su propia premisa.
LA FUERZA INMARCESIBLE DE SANDRA BULLOCK Y NICOLE KIDMAN

El mayor acierto de la película reside sin lugar a dudas en la química intacta de Sandra Bullock (Sally) y Nicole Kidman (Gillian). Tras 28 años de carrera y reconocimientos individuales, ver a ambas ganadoras del Óscar compartir pantalla nuevamente se siente como un reencuentro orgánico, cálido y profundamente carismático.
Sandra Bullock dota a Sally de una madurez conmovedora; su interpretación refleja el peso de la responsabilidad familiar y el duelo latente, equilibrado con ese momento exacto de soltura cómica que domina a la perfección.
Nicole Kidman, por su parte, aporta a Gillian un matiz vulnerable debajo de su acostumbrada fachada impulsiva y glamorosa, permitiendo explorar los costes emocionales de una vida atada al destino de la familia Owens.
El reparto secundario ofrece matices interesantes: las veteranas Dianne Wiest y Stockard Channing regresan como las tías Jet y Franny, aportando el toque excéntrico e indispensable de humor camp. Asimismo, las adiciones de la nueva generación encabezadas por Joey King y Maisie Williams funcionan como un catalizador generacional correcto, aunque el exceso de subtramas les resta el espacio necesario para terminar de consolidarse.
La cinta tal vez no logra superar la frescura desenfadada de su antecesora ni la cohesión técnica que exige una secuela moderna, pero posee un corazón innegable. Por lo que para el espectador casual, sus irregularidades de guion pueden resultar notorias; para el espectador que creció con el clan Owens, la magia reside en volver a presenciar a Sandra Bullock y Nicole Kidman celebrando la fuerza del amor fraternal y la magia cotidiana.

