Por Vega

Mercedes, el seis veces campeón de la Fórmula Uno, el equipo más dominante de la última década, presentó su nuevo monoplaza, el W20, un poco más estilizado, pero realmente sin grandes cambios de fondo ya que el constructor alemán no considera necesario modificar algo que ha funcionado muy bien y que les ha alcanzado para controlar a su antojo la máxima categoría del automovilismo.

La gran novedad, por así decirlo, es la intención de que los sidepods del auto plata y verde mejoren con su nuevo diseño y el flujo de aire hacia el radiador para buscar reducir el impacto que ha dejado en anteriores versiones la estela del rodamiento del neumático delantero y que generalmente provoca un fuerte calentamiento, no crítico pero sí innecesario. 

El tanque de gasolina tiene además otra forma o diseño más que nada para acomodarse mejor en el chasis sin aumentar el peso del mismo, pero sí atendiendo a temas de seguridad y protección en la zona de los costados por posibles impactos laterales.

Sin embargo y más importante aún que la presentación del nuevo auto han sido para Mercedes las primeras vueltas que ya dieron sus excelentes pilotos, Lewis Hamilton y Valteri Bottas en el minicircuito de 2.98 kilometros de Silverstone donde han podido verificar el funcionamiento de todos los sistemas de la nueva máquina sin pasarse ninguno de los dos conductores de los 100 kilómetros permitidos por el reglamento  para cada uno.

El llamado “shakedown” por anticipado es la muestra mas clara de las intenciones de Mercedes de seguir siendo el equipo mas vanguardista y anticipado de la F1 en el que muchos consideran además que podría ser el último año del Rey Hamilton como su líder. 

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