• diciembre 8, 2019
  • Raúl Vega
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Por René Sánchez

Lamentablemente los temores y las dudas sobre la real capacidad de Andy Ruíz se disiparon muy rápido y en cada golpe recibido por el boxeador de origen mexicano quedó claro que el Campeón de Peso Pesado de la OMB, la FIB y la AMB es Anthony Joshua. 

Con decisión unánime después de los 12 rounds pactados, el británico derrotó al nacido en Valle del Imperial en California y recuperó todo lo que había perdido el pasado 1o de junio en Nueva York incluido, el orgullo.  

Desde el arranque de la pelea comenzó a sufrir “El Destroyer” recibiendo varios y certeros golpes de parte de Joshua y un potente derechazo del británico le abrió la ceja en el primer asalto, que junto al segundo y al tercero fueron de completo dominio de Anthony, combinando movilidad con precaución para no cederle nada a Ruíz, quién se notó apresurado por meterle puños a su rival sin poder lograrlo. 

Y fue hasta el 4to asalto dónde Andy encontró por fin el rostro de su retador y también le hirió la ceja izquierda, pero ni con eso pudo darle otro rumbo a la contienda porque con mucho respeto a la potencia del mexicoamericano, Joshua se mantuvo siempre lejos gracias a su mayor estatura y alcance, buscando además desgastar y cansar a un demasiado pesado Andy Ruíz que confió únicamente en la fuerza de sus puños sin trabajar en otra idea ni ejecutar algo nuevo para defender de mejor manera los cinturones que duraron muy poco, sólo 6 meses, en su poder.

En los episodios 6 y 7 ambos bajaron el ritmo. En el octavo empezaron a calentarse los ánimos de manera innecesaria y fue el noveno el mejor momento para el “Rocky mexicano”, con mayor continuidad de golpeo sobre cuerpo y rostro del inglés, pero duró poco la reacción ya que Joshua se mantuvo alejado en los rounds 9 y 10 de los guantes del entonces todavía monarca pesado, que tampoco hizo nada para comentar en el penúltimo asalto dejando todo para el final, para los últimos tres minutos, dónde hubo algunos intercambios y otro derechazo de Joshua que hizo temblar a un Andy Ruíz que perdió parte de su esencia en el reciente semestre, que equivocó la estrategia y que descuidó demasiados detalles para su confrontación de revancha. 

Fue claro que Joshua no buscó el nocaut y que solamente quería ganar, con lo suficiente, haciendo sólo lo necesario, sin tomar riesgos de más y por eso la lectura de las tarjetas y puntuaciones fue mero trámite. 

Todos en la Diriyah Arena de Ryad en Arabia Saudita y los que vimos el combate por televisión sabíamos que Joshua sería campeón de nuevo y que Ruíz, ya con mucho más dinero en la bolsa, tendrá que replantear si su futuro estará sobre el ring o si será mejor dedicarse a otra cosa. 

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