• diciembre 10, 2019
  • Raúl Vega
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Por René Sánchez 

Incansable durante su vida e irrepetible como leyenda del beisbol. Así podríamos describir a Francisco “Paquín” Estrada, quien falleció este lunes a los 71 años de edad en Ciudad Obregón, Sonora, a causa de problemas cardíacos.

Hablar de él es recordar calidad, capacidad, técnica y elegancia, pero también enjundia y valor, cualidades que le ayudaron a tener una carrera larga y exitosa como uno de los mejores exponentes del rey de los deportes. 

Con 58 años en activo se dice fácil; 30 temporadas como receptor, con la gran exigencia física que se requiere para ello y 28 más como Manager representan prácticamente toda una vida dedicada a su pasión.  

El nacido en Navojoa en febrero de 1948 creció viendo el juego de pelota enamorándose de las grandes figuras de la época y no tardó mucho en debutar profesionalmente, en 1964 a los 16 años con sus amados Mayos para después llamar la atención de los poderosos Diablos Rojos del México, con los comenzó a cosechar la gloria con el título de 1968.

Con la franela escarlata duraría 26 temporadas con intervalos cortos en otros lugares como Ángeles de Puebla, dónde también ganó un gallardete, o en Campeche con los Piratas e incluso en León con los Bravos o en Minatitlán con los Petroleros, sin olvidar que también probó las mieles de las Grandes Ligas con los Mets de Nueva York en 1971, una muy corta, pero prestigiosa experiencia que sin embargo no es parte de su gran legado.

En la Liga del Pacífico fue  todo un ídolo para las aficiones de los Mayos de Navojoa y de los Yaquis de Cd.Obregón. También brillo en Mazatlán con los Venados y cerró su andar con las Águilas de Mexicali a las que con un batazo suyo hizo monarcas del Caribe en el 86, pero antes formó parte de una de las grandes dinastías de los Tomateros de Culiacán, con los que fue campeón 2 veces en los ochentas.

Y eso no fue todo, porque ya como Manager y sin salir del diamante desde 1982 cumplió la doble función en el plato y en el doug out con altas calificaciones obteniendo más y más trofeos: 7 del pacífico con Tomateros y otro en Mexicali y 2 Series del Caribe nuevamente con los de Culiacán. 

Los equipos se peleaban sus servicios y fue el jefe en Campeche (2 títulos) en Toluca, en León (1 título), en Minatitlán, así como en Puebla y hasta en Cancún con los Langosteros. 

El “Paquín” fue ejemplo y consejero de muchos peloteros que hoy juegan y brillan en la “Gran Carpa” y hoy es ya una leyenda, aunque desde el año 2000 sus hazañas están plasmadas en el Salón de la Fama del Beisbol Mexicano.

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