• diciembre 8, 2019
  • Raúl Vega
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Por René Sánchez 

No fue la más ganadora de su generación ni tampoco dejará grandes marcas que romper después de 14 años de carrera, sin embargo Caroline Wozniacki, quien acaba de anunciar su retiro en el 2020, dejará muchas sonrisas en el rostro de quienes la vieron jugar, ganar y perder, pero sobre todo de quienes conocieron su forma de vida y de compartirla con sus seres queridos e incluso con desconocidos.

La nacida en Odense, Dinamarca hace 29 años dijo que jugará su último torneo como profesional en Melbourne, en el Abierto de Australia que arrancará el próximo 20 de enero, en un lugar que siempre recordará porque ahí mismo fue campeona en el 2018, en lo que fue su único título mayor, en un Grand Slam, además del que ganó en Wimbledon cuando todavía era juvenil o junior. 

Hoy con 29 años de edad, a 15 de su debut, tras darse a conocer disputando la final del torneo de Flushing Meadows, el Abierto de Estados Unidos en el 2009, con tan sólo 19 años edad, Wozniacki embelesó y enamoró a los aficionados al tenis aún perdiendo ese día con la belga Kim Clijsters, y desde entonces la bautizaron con el nombre de una legendaria canción de los 60s “Sweet Caroline”.

Pero el destino no sería tan dulce con ella ya que desde hace muchos años ha tenido que lidiar con una enfermedad inflamatoria de las articulaciones, artritis reumatoide, que no le dejó tener actividad continua en su trayectoria, además con dolores constantes, con una ausencia hasta de seis años de la cuál regresó para convertirse en la número uno del mundo tras vencer a Simona Halep el año pasado justamente en Australia. 

Con la etiqueta de No.1 de la WTA duró 71 semanas, acumulando en su carrera 30 títulos, con 630 victorias por 262 derrotas, pero hoy su sueño es otro, casarse y formar una familia con su novio, el exNBA David Lee, con quién además continuará con su lucha para recaudar fondos y ayudar a quienes como Caroline sufren por la artritis reumatoide, sin la suerte de ser como ella, una figura del deporte. 

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