Los Juegos Olímpicos nos han entregado a través de los años ceremonias de apertura o cierre de sus emisiones con grandes artistas que abarcan diversos géneros. En nuestro acostumbrado recorrido por esos temas, hay un lugar especial para la ópera, sobre todo cuando uno de sus más célebres representantes se presentaba en una de esas ceremonias.

Así es como en Los Juegos Olímpicos de Turín 2006, el fallecido tenor italiano Luciano Pavarotti, se presentaba en dicha inauguración el 10 de Febrero, interpretando el aria “Nessun dorma”.

Esta sería su última presentación en vivo, pues desde ese momento el tenor se encontraba muy delicado de salud debido al cáncer de páncreas que padecía.

PRESENTACIÓN ESTOICA

EL TENOR DEJÓ LITERALMENTE SU SILLA DE RUEDAS PARA PODER PRESENTARSE EN EL ESCENARIO DE LOS JUEGOS TURÍN 2006

Tras dos años de esa presentación, Pavarotti ya había fallecido, por ello el pianista Leone Magiera, quien acompañó en toda su carrera al italiano, escribió un libro sobre el músico titulado Pavarotti visto da vicino (Pavarotti visto de cerca).

En este compendio habla sobre lo difícil que fue para Luciano el estar de pie sobre el escenario, pues estaba sumamente agotado y sufriendo agresivos dolores. De hecho en los últimos años antes de la presentación, el tenor había decidido dedicarse a la enseñanza, dejando sus conciertos en vivo de lado, actuando muy pocas veces.

Pero al llegar la invitación a los Olímpicos, el tenor no pudo negarse por lo que sacó fuerzas para dicha actuación.

LA POLÉMICA POR EL PLAYBACK

Han surgido detalles de cómo el cantante de ópera no estaba seguro de su voz debilitada y fingió la aparición en vivo frente a una audiencia televisiva de millones, utilizando trucos de video, sincronización de labios cuidadosa y una orquesta obediente que pre grabó su acompañamiento días antes.

EL PIANISTA LEONE MAGIERA ACOMPAÑÓ SIEMPRE AL TENOR

Para aclarar esos rumores, quien mejor que su acompañante por años para aclararlo, por tal motivo Magiera dijo que el truco tardó días en instalarse, confesando que: 

“Primero grabé varias versiones de la orquesta tocando el aria, luego llevé las cintas al pequeño estudio en la casa de Pavarotti en Modena”…

…Él seleccionó la versión correcta antes de que yo lo dirigiera solo mientras cantaba, mientras se grababa”.

“Encontró la fuerza para repetirlo hasta quedar completamente satisfecho. Luego se derrumbó en su silla de ruedas y cerró los ojos, exhausto”.

Menos de una semana después, justo antes de la ceremonia de los Juegos Olímpicos, se filmó a Pavarotti en el escenario imitando las grabaciones mientras la orquesta fingía tocar detrás de él.

En la gran noche, ese video se proyectó para el público de televisión junto con la música pregrabada, mientras la multitud en el estadio escuchaba la música y veía al director, cantante y orquesta fingiendo por segunda vez.

“La orquesta fingió tocar para el público, yo fingí dirigir y Luciano fingió cantar. El efecto fue maravilloso”, escribió Magiera en el libro.

Recordemos esa última magistral actuación de Luciano Pavarotti en Turín 2006.

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