Por Rene Sánchez

Golpe seco para el líder. Los Rayados pegaron primero y muy duro en el juego de ida de los cuartos de final. Con marcador de 5 a 2 sobre Santos Laguna el Monterrey dió un gran paso para meterse a las semifinales.

Los de casa fueron intensos, dinámicos, precisos y aprovecharon que los de la Comarca salieron dormidos para conquistar rápidamente dos goles. El primero fabuloso de Dorlan Pabon para vencer al reaparecido Jonathan Orozco y el segundo cabeceando sólo en el área en un tiro de esquina Nicolás Sánchez. 

Eran apenas los minutos 2 y 8 del encuentro, sin embargo los albiverdes reaccionaron y con tantos de Julio Furch al 23 y de Eryc Castillo al 48 pudieron irse al descanso con el empate. 

Los de la sultana no contaron con los lesionados Rogelio Funes Mori, Rodolfo Pizarro ni el operado Avilés Hurtado, pero eso no impidió que para el segundo lapso los del Turco se adueñaran de la pelota y del entorno. 

El líder y su técnico Guillermo Almada, cometieron muchos errores, demasiados para una liguilla, no supieron controlar sus emociones, se notaron desconcertados, desconfiados y hasta pasivos en la marca y eso ante el poderoso plantel de Rayados fue todo un suicidio. Incluso la mala fortuna de un autogol le devolvió la ventaja a los locales al 54 y un claro penal le permitió el gran festejo al holandés Vincent Janssen al 70 para un claro y contundente 4 a 2 que se hizo más pesado con otro soberbio tanto de Dorlan Pabon al 85, que dejó casi muerto al líder. 

Un 5-2 que se ve casi imposible de remontar en Torreón, dónde es obligada una victoria por al menos tres para los Guerreros, cuyo problema será dejar en cero a su contrincante, que sigue invicto y creciendo desde que regresó Mohamed.

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