• abril 1, 2020
  • Karina Elian
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Recordando la relajación que con lleva la brisa marina que muchos anhelamos en estos momentos, dispondremos a relajarnos y respirar esa sensación que tanto quisiéramos a través de las letras y más aún poder disfrutar del sonido que emana de algunas conchas marinas.

Alguien que evidentemente disfrutaba de esas resonancias y las utilizó para alcanzar nuevas notas en sus discos de jazz, es el trombonista estadounidense, descendiente de mexicanos, “Steve Turré”, ya que en 1992 lanzó el álbum ”SANCTIFIED SHELLS”, en donde se ve reflejada su clásica manera de extraer maravillosos sonidos a éstas “caracolas santificadas”, cómo él las llama. 

La marcada influencia de ritmos caribeños y africanos, se debe en gran medida a sus inicios, ya que tuvo la influencia del jazz latino con Tito Puente y Mongo Santamaría.

Además de fungir como parte de la “Saturday Night Live Band”, en los años ochenta su prestigio aumentó cuando participó en grupos como: “Dizzy Gillespie United Nations Orchestra”, la “Lester Bowie’s Brass Fantasy”, y con “The Timeless All-Starts”. En 1995 volvió al festival de jazz de Monterey y para 1987 comenzó a grabar discos con el sello Stash; con Verve, entre 1995 y 1999, y con el sello Telarc, entre 2000 y 2003. Con éste último  firmó en 2001, el que muchos consideran su mejor álbum hasta el momento: TNT (Trombone-N-Tenor).

No sólo reconocido por sus melodías marinas, Turré también ha sido nombrado por los críticos como “el músico que le devolvió al trombón la importancia que tuvo en otras épocas, como la del swing”.

Disfrutemos de esos sonidos que son más que necesarios en situaciones como en la que nos encontramos, acerquémonos al mar a través de la música.

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