• abril 26, 2020
  • Raúl Vega
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Margaret Court es la mujer que más títulos de Grand Slam ha ganado en la historia del tenis femenil con 24 y Serena Williams, todavía en activo, le pisa los talones con 23. 
Sin embargo ninguna de las dos logró en su carrera lo que si pudo en 1988, hace 32 años, la alemana Steffi Graf: conquistar el “Golden Slam”, que consiste en ser campeona en un mismo año o temporada de los torneos abiertos de Australia, Francia (Roland Garros), Wimbledon y el de los Estados Unidos, además de la medalla de oro en unos Juegos Olímpicos, todo a lo que cualquier jugador o jugadora podría aspirar en tan corto espacio de tiempo. 
En aquella hazaña, primero en Melbourne Steffi venció a Chris Evert por 6-1 y 7-6. Después hizo pedazos a Natalia Zvereva en Roland Garros con un doble 6-0. Más adelante, en el sagrado césped del All England Club batió a Martina Navratilova por 5-7, 6-2 y 6-1. Su cuarto mayor lo logró en Flushing Meadow superando a Gaby Sabatini 6-3, 3-6 y 6-1, mientras que la presea áurea llegó en Seúl, Corea del Sur, en la gran final otra vez frente a la guapa sudamericana con parciales de 6-3 y 6-3. 
Steffi además conquistó la plata en la modalidad de dobles en Seúl 88 y cuatro años después se quedó con el bronce en singles de la justa de Barcelona 92. 
Por esta gesta impresionante, única e irrepetible hasta ahora en el mundo, la teutona es considerada por muchos como la “mejor tenista de toda la historia”, sobre todo después de su retiro en agosto de 1999, con 900 victorias, 107 títulos totales y 22 coronas de Grand Slams en su fabuloso palmarés, además de grandes duelos con sus más encarnadas rivales de la época como la checa Martina Navratilova (otro monstruo del deporte blanco), como la estadounidense Chris Evert (la hermosa veterana), como la serbia Mónica Seles (la niña consentida) como la bielorrusa “Natasha” Zvereva (la poderosa soviética) o como la argentina Gabriela Sabatini (la más mediática). 
Steffi Graf, nacida en Mannheim, Alemania en 1969, se volvió aún mas popular cuando llevo su relación sentimental hasta el altar (en el 2011) con el “chico rebelde” André Agassi, un año menor que ella y con el que procreó dos hijos, Jaden y Jazz. 

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