No soportó más la directiva del Barcelona y después de perder ante el Rayo Vallecano este miércoles, le informó a Ronald Koeman a través del propio Presidente Joan Laporta  que su ciclo al frente del equipo había terminado. 

El estratega neerlandés no intentó aferrarse al puesto ni convencer al dirigente de darle más tiempo y solamente solicitó la oportunidad de despedirse en persona del plantel y de la gente del club este jueves por la mañana. 
Koeman, que fue capitán y figura del club como futbolista en la era de Johan Cruyff, se va ahora por la puerta de atrás después de 15 meses de trabajo en los que consiguió 39 victorias, 12 empates y 16 derrotas en 67 partidos y aunque no se va con las manos vacías porque ganó una Copa del Rey, ese pequeño logró resultó insignificante ante el enorme tamaño de la actual crisis de la que le tocó ser parte con la mala suerte o la desgracia de haber sido el último entrenador que dirigió a Lionel Messi con la playera azulgrana y también el primer entrenador que ya no contó con el argentino en el plantel. 
Su participación, nula o escasa en este hecho que cambió la historia del club, así como el tema de Luis Suárez y algunos otros, justa o injustamente dejaron marcado a Koeman como el villano, con una cicatriz que nunca se borró y que por el contrario llegó a generar un muy peligroso sentimiento de odio de la afición culé hacia Ronald cuya seguridad hubiera estado incluso  tristemente en riesgo en caso de que hubiera continuado como técnico. Por eso en su caso aplica perfecto el dicho de que “lo que mal empieza mal acaba”. 
La temporada pasada Koeman terminó tercero en LaLiga y hoy los deja novenos. En la anterior Champions League los echó el PSG en los octavos y hoy peligra hasta la pura fase de grupos del certámen europeo, por lo que ahora pensando en el relevo, en el próximo director técnico, independientemente de nombres el Barcelona necesita urgentemente una transfusión de sangre porque ha perdido mucha y la que circula por sus venas parece estar contaminada. 
El problema es que lo ideal sería cambiar su tipo de sangre y eso no se puede hacer o se provocará un shock prácticamente mortal al enfermo. 

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