• mayo 24, 2020
  • Raúl Vega
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La Federación Australiana de Tenis confirmó el fallecimiento a los 83 años de una de las grandes figuras del deporte blanco, Ashley Cooper, ganador en singles de cuatro Grand Slams entre 1957 y 1958, año en el que además se convirtió en el número uno del mundo tras sus victorias en dicha temporada de los Abiertos de Australia y Estados Unidos además de Wimbledon. 
Cooper fue también cuatro veces monarca de torneos mayores como doblista: En 1957 en Roland Garros y Flushing Meadows haciendo pareja con Malcolm Anderson, y en 1958 con Neale Fraser en el Australian Open y el mismo Abierto francés. 
Craig Telly, Director Ejecutivo de la Federación Australiana del deporte blanco, habló así del histórico y muy querido jugador: “Su gran contribución al deporte fue mucho más allá de sus hazañas en la cancha de tenis”. 
Su legado incluye el Queensland Tennis Club, proyecto en el que participó desde su inicio fomentando el desarrollo de las jóvenes promesas y de nuevas competencias internacionales en la ciudad de Brisbane, su sede. 
A Ashley Cooper le sobreviven su esposa Helen y una gran familia así como un nutrido círculo de amigos, incluidos otros ex-tenistas de su generación y algunos de la actualidad. 

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