Un año se retrasó el sueño de varios jóvenes futbolistas mexicanos. 
La maldita pandemia que durante todo ese tiempo cortó muchas vidas y rompió corazones de familias enteras, no pudo sin embargo evitar que la esperanza para los aspirantes a integrar el Tri Preolímpico se mantuviera ahí, hoy incluso más fuerte que nunca, precisamente porque los obstáculos la han hecho crecer. 
La FIFA y el COI, la Federación Internacional de Futbol Asociado y el Comité Olímpico Internacional entendieron perfectamente que esa única oportunidad de disputar la justa veraniega no se le podía negar a quienes el año pasado llegaban al límite de edad permitido por el reglamento y por eso, por única ocasión, éste se amplio y las que serían selecciones conformadas por futbolistas de 23 años o menores, serán ahora equipos de 24 años o menores. 
Lamentablemente y como sucede en la vida misma, no todos los que fueron elegidos hace un año lo han sido esta vez. Algunos, por diferentes circunstancias se quedaron en el camino, seis para ser exactos, mientras que 14 lograron mantenerse en la mente del director técnico Jaime Lozano.
De los elegidos en marzo del 2020 ya no están, por no mantener el mismo nivel de juego o ser rebasados por alguien más: José Hernández, arquero del Atlas, Fernando Beltrán, volamte del Guadalajara así como Jesús Godínez del León. Y a ellos se suman también como ausentes pero por otros motivos: César Montes y Jorge Sánchez que serán llamados a la Selección Mayor, así como Gerardo Arteaga que no fue prestado por su club en europa, el Genk de Bélgica, al igual que sucedió con Diego Láinez y el Betis de Sevilla, aunque el exáguila tampoco estuvo por el mismo motivo en la lista del 2020. 
En su lugar están hoy Carlos Moreno, portero del Pachuca, Alejandro Mayorga, Vladimir Loroña y Jesús Angulo, que tuvieron un año fabuloso en sus clubes: Pumas y Chivas el primero. Puebla y Xolos el segundo. Ellos crecieron y se ganaron un lugar que no tenían al igual que Santiago Muñoz del Santos, la gran revelación del actual torneo y subcampeón mundial en la Sub-20, una verdadera  joya como lo es Carlos Rodríguez de Rayados, por quien tuvo que sudar el Jimmy Lozano para que el “Tata” Martino no se lo llevara a la gira europea. 
Por reglamento, sólo 20 futbolistas (3 arqueros y 17 de cancha) pueden conformar la lista definitiva para buscar uno de los dos boletos de Concacaf para los Juegos Olímpicos de Tokio, pero si éstos conquistan la calificación los nombres pueden cambiar otra vez y surgir otros del gran listado preliminar de 50 e incluso agregarse tres figuras como “refuerzos” si el entrenador lo considera necesario aunque ésto no de manera  obligada.
Por eso, la oportunidad de estar ahí se reduce notablemente y es única en la vida a diferencia de lo que sucede con los mundiales para mayores de la FIFA, que no tienen límite de edad y a los que, como Rafael Márquez o La “Tota” Carvajal, puede uno ir hasta cinco veces si la calidad alcanza. Y por eso, y entendiendo a los clubes de todo el mundo que desean a sus jóvenes talentos bajo su resguardo, tendría que entenderse lo que un suceso o un evento como estos puede representar en la carrera de los jugadores, que podrán ser figuras durante mucho tiempo, pero que solamente una vez podrán ser “olímpicos”.