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Una vez más hablaremos de un deporte incluyente, la esgrima es ya de por sí un deporte lleno de estrategia y método físico, pero cuando el reto es hacerlo desde una silla de ruedas es mayormente interesante y satisfactorio para sus ejecutantes.

Pero ¿cómo surge dicha disciplina?

La esgrima en sillas de ruedas se desarrolló después de la II Guerra Mundial en el Hospital Stoke Mandeville de Inglaterra, lugar de nacimiento de los Juegos Paralímpicos.

DETRÁS DE LA TÉCNICA

Dicho deporte se utilizó para ayudar en la recuperación de pacientes con lesiones de la médula espinal en silla de ruedas, y a través de él se aumentaba su estabilidad central y su propia confianza.

Debido a que los esgrimistas en silla de ruedas no pueden usar sus pies para moverse hacia adelante y hacia atrás, siempre están cerca de su oponente. Se requiere una técnica precisa, así como una concentración y resistencia intensas en todo momento.

Durante un combate no se permite a los atletas mover su trasero fuera del asiento de la silla de ruedas o sus piernas fuera del reposapiés de la silla para intentar conseguir alguna ventaja. En consecuencia, utilizan sillas que han sido altamente adaptadas a su físico y a su discapacidad.

En individuales gana el primer esgrimista que haga cinco toques en tres minutos. La fase de eliminatorias consiste en tres combates de tres minutos, y vence el primer esgrimista que consiga 15 golpes. 

En la competición entre equipos de tres, un encuentro consiste en nueve combates, en los que cada esgrimista se enfrenta a los otros tres del equipo contrario. Cada combate de la serie consiste en conseguir hacer cinco toques (5, 10, 15, 20… 45), y tiene un máximo de tiempo de tres minutos. Tanto en las competiciones individuales como por equipos, los empates se resuelven mediante una muerte súbita de un minuto de duración.

PERCEPCIÓN A NIVEL INTERNACIONAL

La esgrima en sillas de ruedas ha sido históricamente popular en Europa, con atletas de Francia e Italia particularmente dominantes en los Juegos Paralímpicos. 

Por su parte la República Popular de China y Hong Kong, también se han convertido en fuertes competidores, especialmente en Río 2016, donde los atletas chinos ganaron seis de las diez medallas de oro en competiciones individuales y tres de las cuatro por equipos.

La esgrimista que más llamó la atención en Río 2016 fue la italiana Beatrice Vio. Practicaba como aficionada la esgrima desde pequeña, pero a los 11 años perdió las dos piernas, desde la rodilla, y los dos brazos, desde los antebrazos, debido a una grave enfermedad. Tras un período de rehabilitación y de cambio a la esgrima en sillas de ruedas, comenzó a competir en la élite y ganó su primer título de la Copa del Mundo con 16 años. En Río 2016, Vio ganó la medalla de oro individual de la categoría B y una de bronce en la prueba por equipos.

BEBE VIO GANADORA DEL ORO EN ESGRIMA DE SILLA DE RUEDAS 

Y en esta entrega de Tokyo 2020, vuelve el éxito para ella, pues se impuso en su final de esgrima en silla de ruedas frente a la china Zhou Jingjing en categoría individual. Es así como “Bebe Vio”, estrella en su Italia natal, vuelve de Japón con una segunda medalla de oro, mencionando que:

“Hay que creer en uno mismo. Es mi mensaje a todos. Crean y ustedes podrán hacer grandes cosas”.

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