• mayo 17, 2020
  • Raúl Vega
  • 0


Sucedió hace poco con Maria Sharapova y antes con Anna Kournikova y algo similar con  Ana Ivanovic, tres casos (de varios más) en los que la belleza física opacó la capacidad tenística de una jugadora.


En contraste han habido otras que si supieron combinar ambas facetas, la de modelo o imagen publicitaria con la de una raqueta de alta competencia, capaz de ganar títulos y no solamente obtener portadas de revistas o romper corazones. Y una de ellas fue Gaby Sabatini, la mejor tenista argentina de la historia y quizá también la más atractiva, que hoy esta cumpliendo 50 años de edad, ya medio siglo, y sigue robando suspiros pero también recordando grandes victorias, porque disputó 40 finales de singles y ganó 27 títulos, además de 12 en dobles. Porque fue monarca del U.S.Open en 1990 y dos trofeos del Masters (1988 y 1994), además de una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de 1988, con un subtítulo en Wimbledon (1991) más ocho semifinales en Australia (3) y Roland Garros (5) y porque llegó a ser la número 3 del mundo para la WTA en una época en la que tenía que competir con Steffi Graf,  Martina Navratilova, Chris Evert o Mónica Seles.


Hoy, revisando su historia y repasando su trayectoria, los que la vieron jugar todavía se preguntan porqué se retiró tan joven, a los 26 años, en plenitud y con gran perspectiva, ubicada entre las 30 mejores del mundo, a lo que respondió simplemente explicando que desde que tenía 17 años quiso dejar el tenis, abrumada por la poca libertad de la que disponía entre exigentes prácticas, constantes?viajes y múltiples compromisos tanto deportivos como publicitarios.
Actualmente ya como integrante del Salón de la Fama del deporte blanco, la nacida en Buenos Aires vive a su manera entre Suiza y Miami. Sigue viajando mucho, pero bajo sus parámetros, sin tener que atender rígidas y apretadas agendas, disfrutando del tenis, pero ya sin presiones ni obligaciones, sin que ganar o perder marque o manche su hoja de vida. 
Gaby nació para jugar tenis y aunque huyó de él, acepta que si volviera a nacer lo intentaría todo de nuevo. 

JULIO DE 1987. Sabatini jugando en Wimbledon, Londres.
Muy bella y así se conserva

Deja un comentario