Por Karina Elián Salinas

A través de la historia el ingenio arquitectónico nos ha ofrecido estructuras que cuentan con impactantes diseños, logrando rebasar los límites de lo que un edificio debe ser.

En ocasiones gran parte de estas maravillas arquitectónicas han sido construidas bajo la influencia de la música, así que daremos un breve recorrido por aquellos espacios atrapados por la melodía; en especial aquellos que de una u otra forma se encuentran ligados al jazz:

Situado dentro de un histórico edificio de apartamentos en el corazón de Poznan, Polonia encontramos el club de jazz “Piano Rojo”, el cual evidentemente es característico por contar en su interior con este colorido instrumento, además de que su creadora “Ewelina Jankoswska”, seleccionó detenidamente cada uno de los materiales para lograr un ambiente agradable en donde disfrutar de la música.

 Con forma de un gran piano de cola el “Jazzhouse and Theatre”, de Noruega, construido por el arquitecto danés “Kim Herforth Nielsen”, es otro emblemático edificio, cuyos 5800 metros cuadrados de superficie albergan dentro de sus diversas actividades, el festival de jazz de dicha localidad.

 La ciudad de París es otro de los lugares que cuenta con un espacio musical en relación con el jazz como la “Sala Pleyel”, su nombre proviene de la afamadísima marca de pianos francesa, los cuales por cierto, eran los favoritos de “Frederic Chopin”. Este recinto ha logrado ver pasar en su escenario a figuras como “Ella Fitzgerald”, “Duke Ellington”, y “Dizzy Gillespie”.

 Si hay un edificio (arquitectónicamente hablando), inspirado por el género sincopado es el “Lincoln Jazz Center” en Nueva York, construido por el arquitecto uruguayo “Rafael Viñoly”, sus instalaciones de 61,000 m2 están estudiadas y diseñadas para fomentar, educar y promover el jazz en todas sus expresiones, donde musicalmente se encuentra bajo la dirección artística del trompetista “Wynton Marsalis”.

Y sin alejarnos de Nueva York para concluir este pequeño recorrido, cerramos con el clásico teatro “Carnegie Hall”, ubicado entre la calle 57 y la séptima avenida, el cual originalmente fue construido para presentar música clásica y ópera. Pero debido a un legendario acontecimiento como la presentación en Enero de 1938 de la orquesta de “Benny Goodman”, pasó al terreno sincopado, convirtiéndose dicho concierto en éxito rotundo, tanto en la crítica como por supuesto dentro del público.

Nos queda claro que la mezcla entre arquitectura y jazz ha dejado más de un recinto que nos atrapa con sus diseños e historias, permitiéndonos disfrutar literalmente de asombrosas “construcciones musicales”.

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