Henry Martín regresó de la lesión para salvar a las Águilas cuando todo parecía perdido. El partido de vuelta, el domingo en Ciudad Universitaria, definirá quién avanza.
El Estadio Banorte vivió una noche que difícilmente olvidará: seis goles, polémica arbitral, un jugador evacuado al hospital y una remontada de último minuto que lo cambió todo. Pumas, líder del torneo, salió con la intención de liquidar la serie desde el juego de ida y por momentos lo logró, pero la experiencia y el carácter de América terminaron por imponerse en los minutos finales para arrancar un empate que mantiene viva la eliminatoria.
El protagonista de la noche fue Henry Martín, capitán azulcrema que había pasado prácticamente toda la fase regular en la enfermería. Cuando el marcador apretaba, el delantero anotó desde el manchón penal con una frialdad que no reflejaba los meses de ausencia, y luego provocó otro penal que Zendejas convirtió para sentenciar el 3-3. Dos acciones en los minutos más difíciles del partido, las que necesitaba su equipo.
La noche, sin embargo, no estuvo exenta de sombras. El segundo gol de Pumas generó controversia: la jugada nació con Cristian Borja en el suelo tras recibir un golpe de Rodrigo López, una acción que muchos señalaron como falta previa, pero el árbitro dejó continuar y Uriel Antuna no perdonó. Poco después, Sebastián Cáceres tuvo que abandonar el campo tras recibir un impacto accidental en el rostro; el defensa fue trasladado directamente al hospital y su presencia en la vuelta es una incógnita.
¿Qué viene ahora?
El domingo, en el Olímpico Universitario, Pumas tiene la ventaja: con empatar le basta para seguir en pie. Pero América sabe ganar en Ciudad Universitaria, y con un Martín que parece haber despertado justo a tiempo, la hazaña azulcrema no puede descartarse.

