• marzo 30, 2020
  • Rene Sánchez
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Seguramente el nombre de Mariano Nieto no signifique nada para muchos de nosotros, pero en Argentina este adulto joven de 33 años es ya toda una celebridad por haber aprovechado su tiempo en la cuarentena por el covid-19 para correr su propio ultramaratón en casa. 
Este personaje que nació en Chacabuco, Buenos Aires hace 33 años, ni siquiera es un atleta realmente profesional ya que su trabajo tiene más que ver con el mundo de las bienes raíces, pero su tiempo libre lo había dedicado hace mucho a la práctica del atletismo de fondo, de resistencia y desde hace un año en específico a la extenuante disciplina de los ultramaratones, que son carreras de 70 kilómetros en adelante (hasta 150 ó 160 km) sobre terrenos rústicos, campiranos y montañosos, en los que el físico y la mente se exíjen al máximo. Por eso, abrumado por el encierro obligado, Mariano se planteó la idea y el reto de correr 100 kilómetros en el gran jardín de su casa, dónde pudo generar un “circuito” de 65 metros, alrededor de su piscina, y al que le daría tantas vueltas como fuera posible
Y así lo hizo este sábado 28 de marzo, apoyado por su familia cuyos integrantes se fueron turnando tanto para darle ánimo como para proveerle hidratación líquida y geles caloríficos para que no se detuviera en ningún momento.

MARIANO NIETO YA HA RECORRIDO ESAS DISTANCIAS EN EL ACONCAGUA


Mariano fue cruzando metas, una vuelta tras otra hasta llegar a las mil (65 km) tras lo cuál estuvo a punto de claudicar, pero el buen tiempo que llevaba le motivó a seguir con su hazaña hasta alcanzar las 1,538 vueltas necesarias para acumular los 100 kms en 7 horas, 4 minutos y 21 segundos, sin subidas ni bajadas ni parajes rocosos ó sinuosos, sin vientos en contra etc, pero de todas formas una verdadera hazaña por la distancia, por el tiempo realizado y porque muchos atletas suelen “aburrirse” o “hartarse” fácilmente y renunciar cuando una ruta es tan simple y monótona. 


La misma prueba pero en la Cordillera del Aconcagua, Nieto la completó una vez en 14 horas y 51 minutos, con las evidentes diferencias entre una experiencia y la otra” y aunque será imposible que su “ultramaratón casero” sea reconocido u homologado por alguna autoridad federativa, Mariano se siente satisfecho y feliz de su esfuerzo y de su logro en momentos además tan complicados, en los que la gente, sus más cercanos y público en general, necesita de situaciones que les hagan sonreír y disfrutar de la vida mientras al mismo tiempo se lucha por no perderla a causa de un letal e invisible enemigo. 

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