• diciembre 28, 2019
  • Rene Sánchez
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Por René Sánchez

Para algunos tenistas el nuevo año natural y deportivo representa renovar ideales y retos, plantear objetivos y metas a conquistar en los torneos en los cuales se vaya a tomar parte, sin embargo para otros (as) como Mónica Puig, el 2020 significa estar sana, mejorar en salud para poder pensar en otras cosas. 

Y es que la de Puerto Rico está todavía recuperándose de una operación del codo derecho en la que se buscó reparar el nervio cubital, una molestia que no la dejaba jugar y ni siquiera poder empuñar la raqueta con fuerza y firmeza. 

Lo bueno es que todo tiene un plazo y ya este fin de semana le fueron retirados los puntos de la herida a la jugadora de 26 años y podrá muy pronto comenzar su rehabilitación, para primero recuperar los movimientos normales y después pensar en algo más enérgico. 

Lo que sí es inevitable para la ganadora de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro 2016 (primera y única para Puerto Rico) es perderse el arranque de la temporada tenística 2020 comenzando por el Abierto de Australia, que inicia el 20 de enero y tal vez mucho más, pero el proceso es lento y largo y Mónica lo sabe por lo que la actual número 44 del mundo también se prepara mentalmente para no resentir tanto la inactividad ni tampoco la desventaja de comenzar más tarde que el resto a sumar nuevos puntos WTA. 

La nacida en Hato, San Juan, reside en Miami desde hace muchos años, pero no olvida sus raíces y también se da tiempo para participar en programas de desarrollo en la isla boricua para hallar nuevos talentos del deporte blanco, sobre todo en una nación sumamente inclinada hacia el beisbol, el deporte nacional por excelencia.