Vía: IG @julianquinones33

Durante buena parte del proceso rumbo al Mundial 2026, Julián Quiñones fue uno de los nombres que generó más debate dentro de la Selección Mexicana. Javier Aguirre valoraba sus condiciones, pero existía una interrogante constante: ¿cuál era la posición ideal para explotar todo su potencial? La respuesta llegó desde el lugar más convincente posible, el terreno de juego.

El atacante ganó terreno en la consideración del cuerpo técnico gracias a su extraordinaria temporada en Arabia Saudita, donde finalizó como líder de goleo con 33 anotaciones, superando incluso a figuras de talla internacional como Cristiano Ronaldo. Ese rendimiento terminó por inclinar la balanza a su favor y le abrió las puertas de la titularidad en el partido inaugural ante Sudáfrica.

La pieza que encajó en el esquema de Aguirre

Aunque apareció registrado como extremo izquierdo, Quiñones desempeñó un papel mucho más dinámico. Constantemente abandonó la banda para moverse hacia el centro del ataque, ocupando espacios entre líneas y funcionando como un segundo delantero con libertad para generar peligro.

Su entendimiento con Brian Gutiérrez fue uno de los puntos más destacados del encuentro. Mientras el mediocampista atraía rivales y conectaba los ataques mexicanos, Quiñones encontraba espacios para recibir de frente, encarar defensores y acercarse al área rival. Esa movilidad permitió que México aprovechara tanto su capacidad de desequilibrio como su potencia física.

Además de sus aportaciones ofensivas, el delantero fue fundamental en la presión alta planteada por Aguirre. Su intensidad para recuperar balones en campo contrario y atacar de inmediato las transiciones ofensivas le dio al equipo una herramienta valiosa en un encuentro cargado de tensión por el contexto mundialista.

El gol que confirmó su importancia

La jugada del primer tanto mexicano resumió a la perfección la razón por la que Aguirre apostó por él. México recuperó el balón cerca del área rival gracias a una presión efectiva encabezada por Erik Lira, quien robó la posesión y cedió para Quiñones en los linderos del área. El atacante controló con ventaja y sacó un potente disparo de derecha para vencer al guardameta sudafricano y marcar el primer gol de México en la Copa del Mundo.

La actuación del delantero terminó por validar una decisión que meses atrás generaba dudas. México necesitaba un futbolista capaz de partir desde la banda, cerrar hacia el centro, presionar con intensidad y aparecer en zonas de definición. Quiñones cumplió con cada una de esas tareas y coronó su noche con una actuación determinante en el escenario más exigente posible: el debut mundialista del Tricolor.

Por GERARDO PADILLA HUITRON

Periodista Depórtivo

Slot Bonus New Member

polynion

polynion

polynion

polynion

polynion

polynion

polynion

polynion

polynion

polynion

polynion

polynion