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“SOUL” Y SU BELLEZA POR LA VIDA

Una vez más estamos cerrando un año que se va para dar paso a otro más, por supuesto en esta ocasión es muy diferente, pues nos despedimos de un ciclo sumamente difícil a nivel internacional. La pandemia nos ha dejado miles de estragos, daños emocionales, conflictos colaterales, y evidentemente la incertidumbre. 

Como en toda ocasión, el arte no deja de acompañar cada paso que damos, pues si aprendemos a poner atención y escuchar más, podemos captar toda esa belleza que el arte ofrece en cada expresión. La cinematografía es una de ellas, y esta culminación del 2020 nos regaló la cinta “SOUL”, la cual está disponible en la plataforma de Disney+.

Recordemos que es una de esas tantas proyecciones que se vio forzada a ser estrenada vía streaming, debido a las medidas de protección  en las que nos encontramos, dejando de lado su estreno en salas.

BUSCANDO EL SENTIDO DE LA VIDA

Hoy más que nunca con todo lo vivido, estamos demasiado vulnerables a las emociones y la empatía, es por ello que esta cinta nos llega en el momento adecuado, pues se podría traducir como una alegoría de la verdadera felicidad.

“Soul” es una verdadera joya, pues nos adentra en la sencillez de las cosas, así como en el valor de cada una de las personas y situaciones que vivimos. Además de la simbología que tiene cada uno de los personajes con la propia psique de los seres humanos es impresionante.

Como siempre se ha dicho, pareciera que tanto Disney como Pixar crean dibujos animados para adultos y no para niños como se supone debería ser, y me atrevo a decir que tiene demasiada lógica, debido al peso de la trama con respecto de las emociones humanas, como es el caso de la otra cinta que habla de este tipo de tema, me refiero a “INSIDE OUT”, y que de igual forma fue ovacionada por su sencilla sumersión a la mente.

¿MÁS QUE UNA CINTA SOBRE EL ALMA?

Sin duda lo es, pues la música es otra de las partes que hacen tan especial a la película, pues las notas del jazz están por doquier adornando a las escenas de principio a fin, dando eco a la potencia mayor del jazz, que es la de la IMPROVISACIÓN, pues como sabemos es la base de este género, y si analizamos lo es también en la vida misma.

Si hablamos de la banda sonora, podemos destacar que es sencillamente impecable tanto en sus pasajes electrónicos compuestos por Trent Reznor y Atticus Ross, como en unas partituras de Jonathan Batiste en clave de jazz que, sorprendentemente, con gran alma y sentimiento. 

Señalando también que las máximas figuras del jazz hacen su aparición en más de una ocasión en su escenografía animada, lo cual la hace más cercana a la sincopa.

Así que podemos añadir que este largometraje es el mejor regalo que nos pudo dar el mundo del cine a finales de año, más aun en el año de la pandemia, invitándonos a buscar en lo más básico para ser felices, enfrentando los cambios en nuestras vidas.

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