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ÍCARO EL DOCUMENTAL

En el mundo de los documentales, cada vez nos encontramos con nuevas propuestas que dejan al deporte en uno de sus temas predilectos para protagonizarlos.

Uno de esos trabajos es el realizado en el 2017 titulado “ÍCARO”, centrado en el ciclismo en Rusia y el mundo del dopaje. Este tema a tocar lo hizo merecedor del Premio Óscar, siendo el primero que ganaba la plataforma de Netflix.

Dirigido por Bryan Fogel, el documental inicia su historia desde la profunda decepción de un deportista aficionado cuando el dopaje en el deporte de élite ensucia la imagen idealizada del deporte por el que da la vida misma.

Es así como el director se propondrá indagar sobre la integridad en el deporte de élite.

FOTO VÍA NETFLIX

EL FOCO ROJO DEL DOPAJE RUSO

El caso del dopaje en los equipos deportivos que Rusia es un tópico interesante, mismo que logra exponer en la trama a agentes de la KGB, frascos con análisis, agentes del FBI aporreando las puertas del futuro testigo protegido a medianoche y alguna que otra muerte sospechosa. Además, como era de esperarse, de vez en cuando aparece Vladímir Putin quien niega con vehemencia cualquier irregularidad en el deporte de su país. Igual que Lance Amstrong hizo al comienzo de su etapa como deportista sospechoso.

Este mismo hecho hizo que el dramaturgo y actor Bryan Fogel quisiera examinar lo fácil que es engañar el control antidopaje del deporte profesional. Pues como ciclista aficionado, le inquietó el hecho de que alguien como Armstrong pudiera hacer trampas durante tantos años y nunca fallar en una sola prueba. La idea era probar que la regulación que evita que los ciclistas se droguen era poco más que una pantomima.

EL FAMOSO CASO DE ARMSTRONG HIZO ECO EN EL DIRECTOR DE ÍCARO HASTA LLEVARLO A LA PANTALLA

Así es como dicho concepto promete poner en jaque toda la credibilidad del sistema y acabar, tristemente, con la ilusión por ese deporte. Pero el trascurso de los acontecimientos no solo hace que se derrumbe, sino que destapa, por accidente, un entramado más complejo y fascinante. Mientras realizaba el experimento como conejillo de indias, el realizador contactó con un médico ruso, el Doctor Grigory Rodchenkov, director del centro antidopaje de Moscú, para ayudarle a saltarse los controles.

En noviembre de 2015, Rodchenkov aparece implicado en un informe de la Agencia Mundial Antidopaje que lo vincula con el sistema de dopaje patrocinado por el estado en Rusia.

El documental cambia completamente de rumbo, siguiendo a Rodchenkov en su huida a los Estados Unidos porque, básicamente, en Rusia empiezan a pedir su cabeza tras el escándalo. Tan inesperado para el cineasta como para el espectador, el nuevo escenario profundiza en la historia del doctor al mismo tiempo que este destapa los pormenores del engaño sistemático de Rusia en los Juegos Olímpicos, resultando ser la base de las acusaciones que hicieron que una gran parte de atletas rusos no volvieran a los siguientes juegos.

El tema es por demás polémico, pero afortunadamente cada vez podemos recurrir a los cientos de formatos que nos permiten conocer más de cerca estos altercados dentro del mundo del deporte, llevados hasta nuestras pantallas.

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