La cartelera teatral de la Ciudad de México ha sido testigo de uno de los éxitos más rotundos y comentados de la temporada. Bajo el sello del productor Alejandro Gou y la dirección de Nick Evans, Matilda, el musical ha conquistado el Centro Cultural Teatro 1, no solo replicando el estándar internacional de Broadway y el West End, sino inyectándole una vitalidad única que ha resonado con fuerza en el público mexicano.

Desde su estreno en marzo de 2026, las funciones de viernes a domingo han registrado llenos absolutos. Lo más destacable de su paso por la capital mexicana es la naturaleza de su recepción: lejos de ser espectadores pasivos, los niños y adultos se involucran activamente.

La genialidad de esta adaptación radica en haber “descontracturado” la atmósfera inherentemente oscura de la novela original de Roald Dahl. Al apostar por un diseño más colorido, dinámico y cargado de un humor inteligente, la producción logró que el público de la CDMX conectara desde el primer acorde, rompiendo récords en taquilla para una temporada corta que se ha vuelto el fenómeno familiar del año.

DETALLES DE PRODUCCIÓN: NIVEL BROADWAY EN MÉXICO

Gou Producciones no escatimó en recursos para traer la compleja estructura técnica que exige la partitura de Tim Minchin y el libreto de Dennis Kelly. La puesta en escena destaca por:

  • Rigor coreográfico y escénico: Los números musicales exigen una precisión milimétrica donde el elenco infantil se convierte en el verdadero motor emocional de la obra, bailando sobre pupitres y desafiando las complejas transiciones de la escenografía.
  • Un elenco adulto de primer nivel: Junto al deslumbrante talento de las pequeñas que alternan el papel de Matilda (con la participación especial de Lara Campos), figuras como Ricardo Margaleff (Señor Wormwood), Verónica Jaspeado (Señora Wormwood) y la dulzura de Gloria Aura y María Elisa Gallegos (alternando como la Señorita Miel) tejen un soporte actoral impecable.
  • Valores de producción visual: El vestuario, la iluminación y el diseño de audio logran transportar por completo a la lúgubre escuela “Apachurrame” (Crunchem Hall), manteniendo el balance perfecto entre caricatura y emotividad.

JAIME CAMIL CON UN REGRESO TRIUNFAL EN CLAVE DE VILLANA

El elemento que sin duda catalizó la conversación en redes y la preventa de boletos fue el anuncio de Jaime Camil en el icónico rol de la Señorita Tronchatoro (Miss Trunchbull). Siguiendo la tradición teatral británica de otorgar este papel antagónico a un actor masculino en clave de drag, Camil regresó a las tablas mexicanas tras años de consolidar su carrera en Hollywood y series como Jane the Virgin.

Su participación ha sido unánimemente ovacionada por la crítica por varias razones, entre ellas Camil logra una transformación física impresionante, despojándose por completo de su faceta de galán para encarnar a una directora imponente, tiránica y, al mismo tiempo, desternillantemente ridícula. Además de que su manejo del humor físico y la técnica vocal en canciones de alta demanda como “The Hammer” imponen el ritmo en cada escena en la que aparece.

El propio actor confesó que este proyecto ha tocado fibras profundas en su carrera, admitiendo sentir “mariposas en el estómago” antes de salir a escena, contagiado por la pureza del ensamble infantil. Y es que su Tronchatoro no busca imitar las versiones anglosajonas; está impregnada de un ritmo y una expresividad que fascinan a la audiencia local, demostrando por qué el teatro musical sigue siendo su espacio de renovación artística más querido.

Matilda, el musical en la Ciudad de México ha demostrado que cuando se combina el respeto al material original, una producción de gran presupuesto y la entrega absoluta de una estrella internacional de la talla de Jaime Camil, el teatro se vuelve verdaderamente mágico.

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