El Atlético de Madrid dejó prácticamente sentenciado su pase a la final de la Copa del Rey tras golear 4-0 al FC Barcelona en la ida de semifinales. El conjunto rojiblanco aprovechó un primer tiempo para el olvido de los azulgranas y construyó una ventaja que luce casi definitiva.
El encuentro se inclinó desde los primeros minutos. Apenas al 6’, un error infantil de Joan García, incapaz de controlar un balón retrasado por Eric García, abrió la puerta al 1-0 y desató los fantasmas en el equipo culé. El fallo fue una señal inequívoca de la fragilidad del Barcelona, y el Atlético de Madrid no tardó en capitalizarlo.
El vendaval rojiblanco fue histórico: cuatro goles en los primeros 45 minutos dejaron sin reacción a un Barcelona irreconocible. Con orden, intensidad y contundencia, el Atlético hizo su agosto ante un rival superado en todas las líneas.
Antoine Griezmann fue el faro del ataque colchonero durante los 70 minutos que estuvo en el campo, sublimando el funcionamiento ofensivo de su equipo. A su alrededor, Lookman deslumbró con su desequilibrio, Giuliano se convirtió en una pesadilla constante y Julián Álvarez rompió la sequía que lo perseguía desde hace 65 días con un gol de bandera que confirmó la noche redonda para los locales.
En la segunda mitad, el Barcelona intentó reaccionar. Incluso logró marcar por conducto de Cubarsí, pero tras una revisión de más de seis minutos, el VAR anuló el tanto. Ni la chispa de Lamine Yamal fue suficiente para recortar distancias ante un Atlético que manejó la ventaja con madurez.
Con el 4-0 en el marcador, el Atlético viaja al duelo de vuelta con una ventaja considerable, casi imposible de revertir, aunque el Barcelona ha hecho de las remontadas una especialidad esta temporada. Por ahora, la semifinal tiene dueño y huele a final rojiblanca.

